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VII. Sin sobrecargos no se puede volar

  • Staff/ISL
  • 2 abr
  • 3 Min. de lectura

 

ISL/Staff

 

La quiebra de Interjet fue el resultado de una operación concertada entre dos empresas privadas a partir de dos acciones fundamentales: sabotear la operación de la aerolínea y construir una narrativa que, a partir de ese sabotaje, la presentará como una empresa ineficiente incumplida, peligrosa y al borde de la bancarrota.

 

El primer factor, el sabotaje, estuvo a cargo de su competidora directa y beneficiaría de la quiebra: Aeroméxico. Consistió básicamente en dejar sin sobrecargos, y por lo tanto sin tripulaciones completas, a Interjet. Aeroméxico lo hizo a partir de una cascada de ofertas de trabajo al cuerpo de sobrecargos de su competidora, contrató entre 350 y 500 sobrecargos empleadas en Interjet. Esas ofertas de trabajo a sobrecargps empleados no buscaban expandir las operaciones de Aeroméxico porque la empresa no tenía más vuelos, pretendían contaminar la operación regular de Interjet al provocar la suspensión de sus vuelos por falta de tripulaciones completas, colocarla en una situación de crisis, agudizar esa crisis y así hacerla suspender actividades completas como un primer paso para forzar su salida del mercado.

 

Como lo planearon en Aeroméxico, la pérdida de aproximadamente 350 sobrecargos casi de golpe (que según la demanda de los trabajadores formó parte de una "extracción" masiva de más de 500 empleados de Interjet por parte de Aeroméxico), tuvo consecuencias operativas, reputacionales y laborales casi inmediatas, además de devastadoras para Interjet.

 

Los principales impactos negativos señalados en la demanda de los trabajadores contra Aeroméxico y televisa son los siguientes:

 

1.     Parálisis operativa y cancelaciones masivas de vuelos. Debido a que la normativa de aviación comercial prohíbe, por razones de seguridad, el despegue de una aeronave si la tripulación no está completa, la falta repentina de sobrecargos impidió que Interjet realizará sus vuelos programados o hacerlo de forma puntual. La maniobra de las sobrecargos ejecutada por Aeroméxico estuvo directamente relacionada, fue la causa de hecho, con la cancelación y demora de 155 vuelos de Interjet en una sola semana de agosto de 2019. En sólo ese lapso, la afectación alcanzó a más de 21000 pasajeros.

 

2.     Desestabilización estratégica. La intención deliberada de Aeriméxico con esas contrataciones masivas de sobrecargos, realizadas justo antes de periodos vacacionales como Semana Santa y verano,  fue desestabilizar las operaciones de la aerolínea competidora en sus temporadas de mayor demanda y, por lo tanto, de mayores ingresos por la venta de boletos.

 

3.     Deterioro de la imagen pública. Las cancelaciones y retrasos provocados por la falta de personal inducida por la maniobra de Aeroméxico, buscaron y lograron crear una percepción de informalidad, ineficacia y falta de profesionalismo, ante los usuarios que ya tenían contratados vuelos y los potenciales clientes que podían contratar otros. Eso era lo que se buscaba, porque esa situació fue complementada y maginificada con una campaña de desprestigio coordinada por Televisa que difundió la versión de que Interjet era una empresa deficiente y cercana a la quiebra, cuando en realidad desde su aparición y hasta ese momento había crecido de forma consistente y constante, ganado espacio y respeto hasta conquistar el 20% del mercado de la aviación comercial en México.

 

4.     Explotación y sobrecarga del personal remanente. Los trabajadores que permanecieron en la empresa porque no aceptaron la oferta de Aeroméxico, o porque no recibieron una oferta, enfrentaron una severa sobrecarga de trabajo. Para intentar cubrir los vuelos programados los sobrecargos activos tuvieron que cumplir jornadas excesivas de 6 días de labor por uno de descanso o incluso periodos más prolongados sin descanso alguno.

 

5.     Pérdida de mercado y beneficios para la competencia. El debilitamiento operativo contribuyó a que Interjet perdiera, de foirma acelerada, su capacidad económica para pagar nóminas en 2020 lo que finalmente llevó a su retiro del mercado. Del otro lado de la ecuación, la suspensión de actividades de Interjet provocada por el sabotaje operativo y mediático de Aeroméxico y Televisa, permitió que la aerolínea que perpetró la maniobra absorbiera 47 de las 54 rutas nacionales que Interjet operaba desde el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, además de la totalidad de sus rutas hacia los Estados Unidos y Canadá.

 

En resumen, la pérdida de este personal, sobrecargos, no fue un evento fortuito, sino una maniobra que funcionó como un "golpe" al servicio, dañando la confianza del consumidor y agotando la capacidad de respuesta operativa de la empresa, para sacarla del mercado.

 
 
 

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