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2. Desastre en el Golfo. Encubrimiento fallido

  • Alejandro Envila Fisher
  • 28 may
  • 2 min de lectura

Actualizado: 15 jun

La fauna sufre las consecuencias de la irresponsabilidad y la negligencia

 

Alejandro Envila Fisher

 

El ocultamiento del verdadero origen del derrame de petroleo de febrero de 2026 fue una acción sistemática que se prolongó por más de 40 días, durante los cuales diversas autoridades y áreas operativas de Pemex, negaron responsabilidad en el accidente y difundieron versiones falsas.

Se yrató de un caso de encubrimiento fallido que se llevó a cabo, mientras duró, a través de acciones específicas, todas oriemtadas a ocultar la verdad:

  • Difusión de narrativas alternativas. Inicialmente, integrantes del gobierno federal, el propio director general de Pemex de ese momento y funcionarios estatales, como la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, atribuyeron las manchas de crudo a "chapopoteras naturales" (emanaciones del lecho marino) o a un "buque no identificado" pero propiedad de un contratista privado. Estas versiones buscaban sembrar la idea de que el origen era incierto, pero eso sí, ajeno a la infraestructura de la paraestatal Petróleos Mexicanos.

  • Ocultamiento de datos operativos y técnicos. A decir de los directivos, Las áreas operativas de Pemex mantuvieron resistencia y escondieron bitácoras, imágenes satelitales y registros de movimientos de barcos. Incluso se ocultó la recuperación de al menos 350 metros cúbicos de agua aceitosa de las barreras de contención.

  • Falta de comunicación a la alta dirección. También según la cabeza de la paraestatal, las actividades de reparación del oleoducto de 36 pulgadas "OLD AK C" no fueron comunicadas al Director General ni a la alta dirección de Pemex. El accidente fue reportado internamente como un "incidente menor" para evitar activar protocolos de mayor escala.

  • Simulación de desconocimiento ante maniobras en el sitio. A pesar de que el buque Árbol Grande, especializado en detección y reparación de derrames y a cargo de la misma empresa que construyó el oleoducto, permaneció anclado casi 200 horas (del 9 al 16 de febrero) exactamente sobre el ducto dañado realizando reparaciones, las autoridades no emitieron ninguna alerta pública inmediata.

  • Retraso deliberado en el cierre de válvulas. Se tomó la decisión de no cortar completamente el flujo de crudo de inmediato para intentar limitar la visibilidad de la magnitud del derrame; la válvula principal se cerró finalmente el 14 de febrero, ocho días después de detectada la fuga.

Este ocultamiento derivó en la ausencia de una alerta oportuna para las comunidades costeras que se vieron afectadas de forma severa por el daño al especies suceptibñes de explotación pesquera y a las playas que son sustento de quienes se dedican al turismo.

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